PERIODISTA GERARDO FERNANDEZ CASANOVA>>

EQUILIBRIOS>>
Gerardo Fernández Casanova>>
El Presidente de la República gobernando como puede y más allá de donde pudiera, haciendo lo que es básico y difiriendo asuntos que no lo son tanto, y lo hace exitosamente. Declara la muerte del neoliberalismo y le carga todo la culpa del desastre en que recibe al país, va tomando compromisos y acciones para desmercantilizar los derechos de la población y proveyendo a la inclusión social, sin por ello dejar de cultivar la mejor relación con el empresariado, sabedor de que le es indispensable para que el país logre los niveles de inversión suficientes para que el proyecto de crecimiento se cumpla, además que en ese ámbito se anidan los peligros políticos que es necesario desarmar.
El estado adquiere un rol vigoroso en marcar los proyectos que le son prioritarios: La recuperación energética, con alto grado de inversión pública; los proyectos de incorporación del sureste y del istmo de Tehuantepec; la conectividad a todo el territorio nacional, por justicia y para cumplir sus metas de apoyos directos a la población más necesitada, aún a costa de fomentar su bancarización. Son postulados de la 4T pero en los que involucra la asociación pública y privada.
En estos esfuerzos se registran cosas que no gustan, como la cena con Jared Kuschner en la casa del copresidente de televisa y el compadrazgo con el rey de la madera y el papel. A mí no me gustan, no sólo por sí mismos, sino porque con facilidad pueden caer en delito de conflicto de intereses; cosa demasiado peligrosa ahora que, por iniciativa presidencial, el titular del ejecutivo puede quedar sujeto a proceso por delito de corrupción. Tengo la absoluta seguridad personal de que AMLO jamás incurrirá en prácticas de tal tipo, pero también la tengo de que sus adversarios están atentos a provocar un diluvio ante cualquier supuesto de falla, por más nimio que sea. Por
qué ofrecerles esa oportunidad; me parece equivocado y espero pronto retractarme (como suele sucederme con las jugadas de AMLO).
Por otro lado, se van consolidando las actividades de procuración de bienestar, aunque no a la velocidad deseada y prevista, y se recuperan espacios de movilización social, particularmente en el sector de los trabajadores. En éste último el Presidente hace una apuesta congruente: proveer a la democracia sindical por la vía de la legislación idónea y comprometiéndose a no intervenir en la vida interna de los sindicatos, como tampoco designar dirigencias preferidas, no obstante la presión de la opinión pública que quisiera ver ya a Romero Deschamps tras de las rejas. Hay síntomas de parto cercano: las trabajadoras de las maquiladoras hicieron a un lado a sus dirigencias corruptas y le pusieron el cascabel al gato, con el resultado de aguantar la amenaza de cierre de las empresas que no fue más que el intento de hacer chantaje; la autoridad laboral cumplió cabalmente su rol de negociación. También los mineros de Gómez Urrutia tuvieron su parte en la confrontación con empresas siderúrgicas de la franja fronteriza, muy aferradas a negociar con el charrismo de los contratos de protección, y por la vía de la democracia sindical obtuvieron la representación genuina y la negociación exitosa. En esta materia el Presidente sólo interviene para llamar a la cordura de las partes y conjugar justicia laboral y viabilidad empresarial, ambas, y con eso es bastante.
Otro tema relevante es el de la reforma educativa. La postura de la CNTE pareciera extrema al bloquear las cámaras para expresar sus exigencias, pero resultan de la mayor importancia dado el obligado proceso de negociación con la oposición para lograr la mayoría calificada (66% de votos) por ser constitucional. El magisterio no puede aceptar que, en aras de lograr tal porcentaje, se convierta en cosmética la iniciativa presidencial. Es este el caso claro de que la resistencia es apoyo.
Me parece interesante que, a 25 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio, el tema retome interés y vigencia a partir de la disponibilidad documental. Además de lo dramático del suceso, lo importante es su efecto en la historia que nos tocó vivir a partir de entonces, la que nos importa conocer y debatir para entender la realidad.
Veo al Presidente andando en la cuerda floja, con una muy larga vara de equilibrio, que le da un buen balance, y con la cómoda red de protección del respaldo popular. Es una buena fórmula para dar los primeros pasos de lo que se irá convirtiendo en el post neoliberalismo por definir y construir.
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