“POR LA LIBRE” DEL PROFESOR IGNACIO CORTES MORALES

COLUMNISTA IGNACIO CORTES MORALES>>

Por la libre 2009 del 20de abril del 2019 Por Ignacio Cortés Morales>>

1.- Los zapatos viejos>>

Sí, son viejos, pues han caminado tanto y por tantas partes. Se compraron hace ya tanto tiempo que la fecha se ha olvidado, y se han vuelto los compañeros para andar igual por el pavimento que por la terracería, y hasta en el agua han andado; se han refrescado del ir y venir, de la labor de 16 horas al lado de quien quiere que el país sea distinto, más justo y comunitario; hasta de los conservadores que también nacieron en estas tierras, pero poco saben de ellas, y menos a pie; van en autos y seguido cambian de zapatos, y algunos que en el guardarropa esperan ser estrenados algún día; bien por ellos, pero éstos, los que van con él tienen la historia de lucha y de esfuerzo, de lo que nunca termina porque se tiene tanto por hacer, las necesidades son cuantiosas y la exigencia crece, y los fifís que en otras épocas estarían quemando incienso en diarios, radio y televisión, ahora son críticos de todo, y miran hasta los zapatos desgastados del trabajo que se acumula y no se termina.

Los zapatos que han sido testigos de la búsqueda de convencer a la ciudadanía, de hacerle parte de este proyecto de nación de justicia, en el que tengan igual trato el poderoso y el que no tiene más que lo suficiente y hasta nada, y la ley los vea igual, y el prestador de servicios sea igual de gentil para uno que para otro, siendo mexicanos todos, de este lado del río, de la patria que tiene mucho qué andarse para que se le conozca y de la vista nazca el amor a sus playas, sus montañas, sus valles y volcanes, su selva y su desierto, su lluvia y su sol tan propios, que son generosos pues son para unos y para otros, para los pobres y para los ricos, para los niños, jóvenes y adultos, mujeres y hombres, todos siempre juntos, mexicanos, de este lado del río, el lugar a defender con los zapatos nuevos y viejos y hasta sin ellos, que, al fin, son una prenda más con lo que no se ha nacido a este mundo de luces

No sé cuántos días le acompañarán estos zapatos, pero son testigos de emociones y de la esperanza de un día despertar y que la riqueza que se fabricó con las manos y anhelos de todos, genere suficiente riqueza y que sea para todos, los que tomarán lo que necesiten, que nadie debe tomar más de la cuenta porque cuando vuelva a necesitar, lo podrá tomar, y la confianza se extienda y se genere más por todos y para todos, pero mientras ese día de ventura llega, los zapatos seguirán ahí hasta el final, y a los que un día se jubilará, pero el servicio prestado quedará para la historia, igual que sus tantos secretos que se llevarán al final, y algún día irán a donde van todas las cosas, pero no son zapatos comunes, son estos zapatos de un hombre que lucha y lo hará todos los días, hasta cuando estos zapatos tan llevados, no vayan más en el vaivén constante, ni sean parte de los sueños de un presidente que quiere ser distinto y por ello se le quiere y el pueblo se le acerca, y por más que los intolerantes de ahora, y mudos ante gobiernos opresores, injustos, represores y corruptos, despotriquen, la ciudadanía está al lado de su líder, aunque sus zapatos sean viejos; o quizá por ello se le tenga más aprecio, porque esos zapatos son igual del trabajador, del ama de casa y del estudiante de unas galletas y refresco para matar el hambre del día; son los de las mayorías que saltan los charcos para no mojarse los pies, porque sólo el cielo sabe que se tienen zapatos, porque el suelo los mira y suelas no encuentra; son los zapatos del proletario, del que camina y hace camino al andar, como Machado lo decía al ritmo de Manuel Serrat.

Tus Zapatos, presidente, son de pueblo, al que nunca olvides, al que alivies de sus pesares, de sus cuitas perennes, y la esperanza, le tornes realidades de un país más justo, de todos.

facebook

Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.