MANUEL GARCIA Y GARCIA//PALACIO DE GOBIERNO>>

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- MUERE JUBILADA EN PALACIO AL IR A
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PALACIO DE GOBIERNO>>
Cuando alguna persona que entregó toda su vida al trabajo y no tiene dinero y solo está esperanzada al pago mensual que el gobierno le da por estar jubilada, es una situación desesperante, sobre todo cuando ese dinero era para comer y no te lo dan, entra la desesperación y la impotencia por obtenerlo.
Alicia Sotelo, mujer jubilada fue a Palacio de Gobierno a “pedirle” al gobernador futbolero que le diera su incremento salarial, que por ley tiene derecho, así como los 250 pesos que por decreto tiene que darle cada dos meses y que a la fecha no ha llegada nada desde diciembre del año que terminó.
Alicia Sotelo iba con la esperanza de que la escuchara “su gobernador”, porque ella votó por éste o que de pedís la escuchara José Manuel Sanz Rivera, por que la situación para ella era desesperante, “>>no tengo dinero ni para comer<<” platicó antes de trasladarse al palacio de Gobierno. Ella que por más de 30 o 36 años entregó su vida al servicio del Poder Ejecutivo, tenía la esperanza de que la escucharán y lograr su objetivo, de que Cuauthémoc Blanco o Rivera Sanz se conmovieran y le otorgarán su incremento salarial y su despensa.
En eso estaba cuando la muerte la sorprendió! Los guardias de Palacio y algunos testigos exigieron que no se alarmaran y que no hicieran escándalo; llamaron en silencia al SEMEFO, el cual llegó silenciosamente y en camilla y cubierta con una manta, sacaron el cadáver, y ¿qué cren?, “Aquí no pasó nada”.
Y al igual que Alicia Sotelo, decenas de jubilados de los tres poderes de gobierno, del DIF, de algunos ayuntamientos están en lo mismo, esperando que llegue el incremento salarial. “>>por lo menos nos va a llegar mil pesos extras y con eso ya la hice, pagaré mis deudas y tendré para comer por lo menos una semana<<”, afirmaron algunos jubilados .
Los jubilados parecemos personas que apestamos; ya nadie no hace caso y cuando lo hacen, nos mal ven, aseguraron casi a gritos algunos jubilados que están afuera de Palacio de Gobierno viendo como sacaban el cadáver de su compañera.
Hay que recapitular un poco: los trabajadores al servicio del Poder Ejecutivo han visto pasar gobernadores y de algunos colores, “pero trabajamos por igual para todos. No tenemos ni preferencias ni colores, como algunos nos quieren etiquetar, porque cuando hay votaciones, nos pide y nos exigen votar por tal o cual partido, eso ni dudarlo.
También hay diputados que son prepotentes, olvidadizos y hacen alarde de poder cuando algún jubilado lo va a ver para pedirle ayuda y el “representante” se hace ojo de hormiga, como si fuera a estar en el poder por eternidades.
Hubo gobernadores que nos trataron bien y reconocieron que entregamos la vida sirviendo al gobierno y por ende, sirviendo al pueblo y nos han distinguido, pues antes, dijeron, nos daban 600 pezotes cada dos meses en la despensa; después cuando se cambió de gobierno, nos bajaron a 500 y luego a 300 para finalmente darnos (cuando se les pega la gana) 250 pesos, que a la fecha no nos han dado.
Pero para que nos dieran esa dinero para la despensa, se tuvo que ir a ver a los disputados; algunos muy déspotas, otros ni siquiera caso hicieron y otros más ni nos pelan, dijeron, pero eso sí, cuando querían el voto prometieron las perlas de la Virgen y a la hora de la verdad, simplemente se olvidaron.
Sin embargo, fue tan ardua la lucha que se logró un decreto, tanto en el sueldo como en la despensa, pero las actuales autoridades se pasan por el arco del triunfo las disposiciones de ley que el mismo congreso Estatal emitió para bien de los jubilados.
El gobierno estatal a cuyo frente se encuentra el futbolista Cuauthémoc Blanco Bravo no quiere dar el incremento salarial al que tienen derechos los activos y los jubilados y menos la despensa que por decreto les corresponde.
“Yo confiaba en Cuauthémoc Blanco y vote por él; hoy me arrepiento. Pensé que era un hombre bueno, con sentimientos y buena gente. ¡¡Cuánto me arrepiento!!, porque no merecemos que nos haga esto y ahora con la muerte de la compañera, llegará el momento en que lo vamos a odiar y con ello haremos todo lo que vaya en contra de él. Ojalá y recapacite y nos dé lo que por ley nos corresponde” dijeron algunos jubilados.
Hoy por hoy, Alicia Sotelo ya no necesita del gobernador, quien seguramente se está riendo a carcajada abierta por el deceso de la compañera jubilada. Algún día él también estará viejo, comentaron.
