CANGREJOS AL COMPÁS. SIZ, SIZ Y SAZ.

 PERIODISTA GERARDO FERNANDEZ CASANOVA>>

CANGREJOS AL COMPÁS. SIZ, SIZ Y SAZ.>>

Gerardo Fernández Casanova>>

Guillermo Prieto, uno de los gigantes que acompañaron a Benito Juárez, aquel cuyo emotivo discurso salvó la vida del Presidente cuando iba a ser apresado y seguramente fusilado por los conservadores en Guadalajara, además de ser un claro exponente del liberalismo del siglo XIX, fue el poeta más popular de su época, romántico y satírico. De su autoría, Cangrejos al Compas fue el himno de las tropas liberales para mofarse de los conservadores y hasta de los invasores franceses (entonces nuestro actual himno nacional se consideraba como legado de Antonio López de Santana, borrado por la Revolución de Ayutla). Viene a cuento el recordarlo por ser los actuales conservadores tan similares a los de entonces a los que ironizaba con su copla… “un paso adelante y doscientos para atrás”.

Los políticos tradicionales y sus opinócratas se exprimen el seso para tratar de entender a López Obrador y su manera de hacer política; son incapaces para comprender que se debe y puede hacer a la luz del día y de cara a la gente; tal vez su única maña sea la dosificación de las acciones y los efectos de sorpresa; incluso en lo que no es parte de la dosificación sale adelante con ganancia política. La renuncia (no irrevocable) de Germán Martínez era un dardo envenenado directo al corazón del Presidente; creo que pretendió que no le fuese de inmediato aceptada y con ello dar al traste con el escrupuloso esfuerzo para sanear al sector salud; se quedó con las ganas y sus aplaudidores con las manos engarrotadas. El saneamiento avanza y el desabasto de medicinas queda conjurado, sin retroceso alguno, y servirá para las necesidades de la población y la dignificación de los profesionales de la medicina.

Un error de su amiga Josefa González Blanco, que otro hubiera perdonado y acallado, obligó a su inmediata renuncia (el primer caso fue el de la boda de César Yáñez, su añejo vocero y amigo, también

desapareció del mapa por un error parecido). La diferencia simple es el valor de la congruencia, nada más. Se poncharon abanicando los que celebraban el error.

El decreto por el que se ata de manos para no otorgar condonaciones de impuestos a los grandes pseudo contribuyentes, deja desarmados a quienes tenían años de incumplir su responsabilidad fiscal (por lo menos $400 mil millones en diez años). Estarán muy molestos pero nada podrán argumentar a su favor. El respetable aplaude y corea las jugadas.

La cancelación de las trasmisiones de la conferencia de prensa matutina que le impondría el INE para los estados en que habrá elecciones el próximo domingo por considerarla propaganda presidencial (muy discutible), fue anticipada sin chistar por el mismo Presidente, justo en ese instrumento de rendición de cuentas (“la mañanera”) y en respuesta a una reportera que lo preguntó a manera de buscapié.

López Obrador ha asestado duros golpes a la corrupción, el caso del robo de gasolina es emblemático, pero la gente reclama justicia y quiere ver tras las rejas a sus responsables. Creo que el Presidente temió que su arribo al poder provocaría una seria afectación de la economía y prefirió, en principio, no agregarle una crisis política con la persecución judicial de los funcionarios del pasado inmediato. Pero, para su fortuna, la economía no se afectó y el riesgo de crisis política está conjurado por el enorme grado de aceptación popular que ha mantenido e, incluso, acrecentado. En tales circunstancias es que se comienza a tejer una acción que satisfaga la demanda social de justicia; con pies de plomo para entablar querellas que coloquen tras las rejas a los malandrines, sabedor de que la Fiscalía es independiente, aunque confiable, y de las enormes dificultades que tiene que enfrentar para vencer a los muy bien pagados abogados de los corruptos. Pero ya comenzó con la judicialización de delitos

cometidos contra PEMEX por su ex director Emilio Lozoya y el presidente de Altos Hornos de México, Alonso Ancira, el rey del acero (acérrimo perseguidor de Gómez Urrutia). Es un hilo que al jalarlo puede llevar a la madeja entera, incluyendo al propio ex presidente Peña. El Soberano aplaude y canta las jugadas, mientras la popularidad presidencial se fortalece.

Ahora sí, cangrejos al compás, su paso para atrás los tiene sumidos en un balde del que sus propios compañeros no los dejarán salir. Siz, Siz, Saz.

Correo electrónico: gerdez777@gmail.com

 

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