PERIODISTA IGNACIO CORTES MORALES>>

Por la libre 2174 del 30 de septiembre 2019 Por Ignacio Cortés Morales>>
- 1.- Villalobos vs Cuernavaca>>
- 2.- Morelos: Verde>>
- 3.- José José >>
- 4.- Ariadna Barrera>>
1.- ¡Cuidado, el señor Villalobos tuvo una idea para la capital!. Ésa es la buena noticia, la mala es que quiere acabar con el parque Melchor Ocampo, uno de los lugares especiales porque es casi un oasis entre la plancha de cemento generalizada por la ciudad, además de contar con su biblioteca, y, seguro, miles de recuerdos, no sólo de los habitantes de sus alrededores, sino de tantos visitantes a lo largo de los años, paseos, amores, y si ya se permitió, en los tiempos de Sergio Estrada en la gubernatura, que el Casino de la Selva terminara en un centro comercial, algo se tiene que hacer para que este otro hermoso sitio no corra igual suerte; la organización civilizada es la triunfante.
En el caso del Casino de la Selva se actuó tarde; el tiempo pasó y no se atendió nada; fue hasta que la resistencia era inútil, que se quiso hacer algo, pero, aprendiendo de los errores, ante esta nueva embestida del poder contra un lugar importante, que se debe actuar, pedir aclaraciones sobre el particular directo al alcalde, quien, contra lo que pudiera pensarse, se puede llevar un punto a su favor si firmara públicamente no sólo un documento por el que se garantizara que no se destruirá ese espacio, sino que se fortalecerá con inversión suficiente para el cuidado de la vegetación y que la biblioteca y espacios similares serán utilizados para clases, pláticas, conferencias y conciertos, empezando por hacerlo un lugar seguro, que sea uno de los puntos de atracción de visitantes que tanto faltan en la ciudad, pero no sé si le alcance al señor presidente municipal entender que si no será capaz de construir espacios recreativos, que no destruya los que existen.
Señor alcalde, su llegada al poder fue casual, pero en él, debe hacer algo por la ciudad que se ve cada vez más alejada de los tiempos en los cuales fue el sitio preferido no sólo para visitarle, sino para vivir aquí, y poco a poco el clima se torna extremoso, los servicios son escasos y deficientes y no hay autoridad municipal capaz de poner orden ni al interior del ayuntamiento, para que los funcionarios sean servidores públicos, ni para los habitantes de este espacio tan privilegiado por la naturaleza, pero abandonado por las autoridades y, en autocrítica, también por los que ahí viven, porque no existen los ejemplos desde el poder que debería fijar las reglas, respetarlas y hacerlas respetar.
Señor alcalde, si usted no hace bien las cosas se perderán dos años más, y retornará el beligerante blanquiazul o Hugo Salgado, vía José Luis Salgado Urióstegui, se hará del poder, y entonces sí a comercializar todo, por lo que, señor Villalobos, tiene usted la gran responsabilidad de trabajar por la ciudad para que se sienten las bases de la llegada de un gobierno progresista que rescate y le dé vida a esta ciudad, paraíso del universo.
2.- Y Morelos amaneció de verde, del color de la esperanza, de la libertad, del grito de que se tiene el derecho de decidir sobre su cuerpo, sin que las leyes les penalicen como si fueran criminales, cuando que lo único que se pide es determinar sobre sí, en un instante que, sin duda es difícil. No conozco a nadie que aborte por deporte, o que diga que se va a embarazar para saber qué se siente al abortar; eso nunca, así que si se está ante una situación compleja, no se tiene derecho a penalizar decisiones sobre sí.
3.- Resulta increíble que el negocio vaya por encima de los momentos de dolor, y que no pocos estén en la caza de la noticia para lucrar con ella, no para informar, sino para ganar raiting, y que hasta integrantes de la familia dejen la apariencia de que están en el ajo. Poderoso caballero es don dinero; es la televisión comercial, las revistas rosas, las que hicieron su público de lectura facilona, de imágenes grotescas, de morbo, y no se ve el día en el que pudiera ser de otra manera, aunque hay avances; la toma de conciencia se viene dando, pero todavía está lejos el fin, por sí solo, de este tipo de publicaciones; pedir que se autorregulen, es pedir peras al olmo, porque el negocio va por encima de los principios que, si aluna vez existieron, los mercenarios de la noticia los olvidaron.
4.- RINDE ARIADNA BARRERA VÁZQUEZ INFORME LEGISLATIVO A CIUDADANOS DE JIUTEPEC Al rendir su Primer Informe Legislativo, la Diputada local de MORENA por el VI Distrito, Ariadna Barrera Vázquez, se pronunció porque la labor legislativa sea guiada por el respeto pleno a la sociedad morelense y a la construcción de nuevas formas de ejercicio de la participación ciudadana y bienestar, encaminadas a la transparencia, rendición de cuentas y el combate a la impunidad. También mencionó que los integrantes de la LIV Legislatura tienen tareas inmediatas en el Congreso como las de fiscalizar el ejercicio de los recursos públicos, vigilando el apego a la ley en el actuar del ejecutivo del Estado y representar un contrapeso entre Poderes. Durante el informe de la Diputada por Jiutepec Ariadna Barrera Vázquez, se proyectó video con síntesis del primer año legislativo, con las iniciativas, proyectos de puntos de acuerdos, pronunciamientos, dictámenes y atención a diversas demandas ciudadanas. Estuvieron presentes en el primer informe Legislativo de la Diputada Ariadna Barrera Vázquez, el Gobernador Cuauhtemoc Blanco Bravo, el Jefe de la Gubernatura José Manuel Sanz, el Presidente del Congreso Alfonso de Jesús Sotelo Martínez, el Senador por Morelos Radamés Salazar Solorio, integrantes de la LIV Legislatura, así como diversos Presidentes Municipales del Estado e integrantes del Gabinete del Gobierno del Estado. El informe se llevó a cabo en el zócalo de Jiutepec, en donde familias, autoridades municipales y diversos representantes de colonias, se dieron cita para estar presentes en el Primer informe Legislativo de la Diputada Ariadna Barrera Vázquez.
Por la libre 2173 del 29 de septiembre 2019 Por Ignacio Cortés Morales
1.- ¿Ha llegado la noche?
Al día siguiente llegó S tan temprano como siempre; sí era la prisa por conocer las cosas nuevas tras su viaje, pero más por la explicación de C. Aunque trataba de guardarlo, la contratación pronta de Patricio para la empresa indicaba que C lo conocía; dejarse llevar por él a casa, en lugar de que el chofer lo hiciera, lo reafirmaba; el trato entre ellos fue la confirmación del pasado (¿qué regresaba?, ¿tendría derecho a pensarlo así?, ¿ofendía?) que existió, acaso amistad o… -S no quiso escuchar sus temores, no quería que los demonios de los celos se soltaran, no otra vez; habría explicación satisfactoria.
De su lado, C, llegó a la oficina, pero retardando el encuentro, se sentía, se veía, aunque trató de disimularlo; contestó una llamada, al tiempo que veía la puerta de la dirección, y se advirtió más intranquilidad en ella; no citó ningún nombre, pero sí le afectó el móvil, y era claro que había relación con S, porque durante la comunicación, no dejó de ver hacia donde él seguro le esperaba; le conocía, y sabía que cada instante que pasaba la tensión iría hacia arriba, por lo que guardó el celular, intercambió algunas palabras con la secretaria, se arregló el vestido que le quedaba al calce, lo que le hacía verse más hermosa en su juvenil y suave figura, detallada, y su rostro bello, angelical, firme, bien al borde de lo excelso, no sólo por el don de la juventud, sino por lo especial; mexicana entera, bien hecha, soberbia, pero con la sencillez de trazos pulidos, y segura, tanto que era lo mejor de ella, con todo y que su físico ya de sí encantaba, lucía, enamoraba al sol.
“Perdón que pase sin tocar, me dijo la secretaria; sé que me esperabas”, escudriñó C sin saber si sería conveniente iniciar así o buscar otra cosa, pero ya estaba dicho. Él se puso de pie, pero no fue hacia ella, aunque tuvo la intención; se dejaba ver que había estrategia en los dos, no transparencia, sino el juego de ajedrez para saber cómo actuar; que el otro lo hiciera primero; así, tenso era ese instante que se veía como definitivo para adelante.
¿De cuándo acá preguntas a la secretaria si puedes pasar?. Perdón, tienes razón, soy el dueño de la empresa. Así me presentaste anoche, esta madrugada, a la puerta de tu casa.
Ella le miró con fijeza, sin pronunciar palabra, seguía la estrategia, la espera, ver hacia dónde iban las cosas; él sabía que la relación podría terminar ahí, pero no cambió el tono; el amor propio se privilegió y no lo soltó, por lo que continuó con la fría actitud y las palabras tuvieron toda la función del verduguillo, de lesionar el interior. S estaba desconocido; muy dolido, como si todo lo peor que estuviera pensando se hubiera hecho, como si la infidelidad estuviera probada, cuando que sólo había detalles que bien pudieran contar con explicación si se guardaba la calma y se esperaban las respuestas.
Sí le ama, pero sus demonios se agudizaron esa noche al ver su llegada con Patricio, su trato familiar, ahí, frente a la casa de C, mientras él pensaba que ella estaba recostada en su cama, descansando, y llegó con el ingeniero en sistemas y se veía el trato cordial, como de viejos amigos -¿amigos nada más?-. Seguro venían riendo hasta que le vieron y no lo esperaban, sino hasta el día siguiente. Ahora estaban de frente y ella enmudecía, esperando el cambio de actitud de S, pero no se veía, y ante el amor propio de él, vino el orgullo de ella, por lo que endureció el rostro, ya no era la señorita que llegó a dar una explicación que, para ella, siempre fue innecesaria; darla sería signo de que no se le tenía confianza, que, otra vez, se volvía a encontrar con los fantasmas de los celos, y supo que era la hora de las definiciones, de una vez por todas, pero, cediendo un poco, en la apertura, en la paciencia y en el no tener nada que ocultar, se animó y recalcó:
“¿Quieres que te explique ahora o regreso después, cuando no estés tan agresivo?”.
Es tu decisión, no la mía; tú supiste qué sucedió; lo que vas a decirme no es asunto mío.
“No te pongas pesado, por favor, no es para tanto, no lo merezco y no lo voy a tolerar”.
Es bueno saberlo, si no tienes explicación, está bien; si puede más tu orgullo, déjalo de ese tamaño; no te esfuerces, no pierdas el tiempo, lo dijo hasta con fiereza; quemó sus naves y en la mitad del océano; nada lo podría salvar; todo se iba al carajo si no se maniobraba con gran inteligencia, y si C lo decidía así. La lucha del amor y el orgullo, y si para ella no era orgullo sino dignidad, se pondría de pie y saldría de la oficina sin decir nada, directa, firme, en un rompimiento que estropearía sus vidas o las salvaría ya.
Se puso de pie, lentamente y explicó: “todo te lo expuse anoche, necesitaba los datos que estaban en mi computadora, se estropeó, Patricio la arregló, me llevó a casa, en el camino comimos algo y te encontramos. No hay nada más que decir”. Eso ya me lo dijiste. “Pues es que así son las cosas”. No sé por qué siento que me ocultas algo. ¿Cómo es que llegó a la empresa?. Al parecer tú lo conoces desde hace mucho tiempo. ¿Tú lo llamaste?, ¿tú pediste que viniera?, ¿por qué él precisamente; me explicas bien?.
“Es un cargo que no puedes confiar a nadie en estos tiempos de pirataje y de robar conocimientos, trámites. Allá fuera existe una competencia desleal por lo que debes poner a alguien de suma confianza. No sabes con quién tratas y no puedes entregar los secretos profesionales de una empresa al primero que venga por la puerta, por muchos conocimientos que tenga. Es un puesto que se debe cuidar porque tendrá contacto con todos los equipos y robar la información se hace en segundos, sin que nadie se percate”.
¿Dónde lo conociste?, ¿desde cuándo?, ¿por qué tanta familiaridad entre ustedes dos?.
“Estudiamos en la misma preparatoria”.
¿Nada más estudiaron juntos?. Lo que yo vi es que existe mucha familiaridad entre ustedes. Te lleva a casa, pasan a cenar. ¿A qué hora salieron de la empresa?.
“Serían las 12”.
De acuerdo a la bitácora del vigilante, salieron a las 11. A casa llegaste después de las dos de la mañana. ¿Tanto tiempo para cenar, y no te ganó el cansancio?. Más de tres horas cuando que llegar de aquí a tu casa no es más que 30 ó 40 minutos a esa hora.
“Seguramente sí, se nos fue el tiempo, pero no tiene nada de particular el que así fuera”.
Lo arreglas muy sencillo. Se nos pasó el tiempo. ¿Había tanto que platicar?. Muy oportuno, justo cuando no estoy lo contratas, se descompone tu computadora… A ver, tráemela, quiero revisarla.
“No te voy a permitir que desconfíes. Si te digo que se descompuso es porque así fue y Pato me la…”.
¡Vamos!, ya no es Patricio, es Pato. ¿Y qué otra sorpresa hay, qué más debo saber?, ¿fue tu… novio?, ¿o Acaso fue tu…?.
“No lo digas, guárdatelo, no tienes razón y no te lo voy a permitir; no más ofensas, te lo pido. Mejor no te lo pido, te lo exijo”.
Es siempre tu defensa, siempre dices lo mismo. Te haces la ofendida. O sea, ¿no tengo derecho a preguntar?. Según tú debo creer todo lo que me dices; ¿así, nada más?. ¡Vale!
“Y sí, te lo voy a decir para que tomes tus decisiones. Sí, fue mi novio”.
Ya lo decía. De todos los ingenieros en sistema del mundo tenía que ser un hombre, pero no un hombre cualquiera, Patricio… Pato, como tú le llamas. Precisamente el que fue tu novio. Desde cuándo lo andabas buscando para traerlo a tu presente.
“No lo busqué, él vino, lo vi. Cuando éramos estudiantes fue el mejor de la clase siempre y le fascinaban las computadoras. Arreglaba las de los compañeros y se ganaba un dinero. Así se pagó la carrera. Pusimos un anuncio, llegó a la empresa y lo contraté”.
Así, a la primera, sin dar oportunidad a que llegaran otros, por lo menos para taparle el ojo al macho. Ni las formas cuidaste. No es muy sospechoso, dijo S con la intención de herir lo más profundo que se pudiera, a punto de la locura, en el grito mismo, pero ella no perdió la calma y le contestó: “su capacidad es evidente y es un hombre honesto”.
¿Y cómo sabes?; no que lo conociste en la preparatoria; eran chamacos entonces, ¿o lo seguiste viendo para que te conste de su honradez?, ya lo soltó con toda la molestia, ya sin cuidar nada, muerto de celos, de ira, de coraje acumulado, de espanto por su realidad
“No, desde la prepa no lo veía. Él se fue de la ciudad para estudiar lo que quería y nunca supe nada de él hasta que llegó a la empresa, ¿por qué no lo entiendes?”, lo dijo con firmeza, sin soltar una lágrima, sin desesperarse, sabedora de lo que decía y su sustento.
¿Y si no te hubiera encontrado en esas condiciones, me hubieras dicho que fue tu novio?
“No, seguramente no te lo hubiera dicho”, dijo ella, resuelta a no decir mentiras. Pudo haber contestado que sí, pero subrayó que no, y siguió, “no te lo hubiera dicho porque fuimos novios en la prepa, como era antes; andábamos de la mano. Él era muy tímido. Una vez nos encontramos a su papá y sin decirme nada, me soltó de la mano y corrió a alcanzarlo. A mí me dio risa. Era un chamaco. No le di mucha importancia al hecho”.
¿Te hubiera gustado que fuera más cariñoso, menos chamaco y más hombre, reafirmó S con la intención de herir, por lo que ella se enfiló a la puerta y él le gritó: Si sales, no vuelvas, todo se habrá acabado, ¿entendiste?.
No hizo caso, siguió, abrió la puerta. Dudó un segundo, volvió a cerrar. No por la amenaza, sino con mucho dolor: “¡Qué pena me das!. Del que conocí y me enamoré, del que tanto quise que se me declarara, del hombre seguro de sí, que es capaz de manejar esta empresa y llevarla al éxito, de tener ahora decenas de familias que dependen de sus decisiones, del hombre firme y valiente, no queda nada; quizá nunca lo hubo, o tal vez sí, pero para los negocios, porque como persona, es una tristeza. Ahora me explico por qué antes no habías encontrado el amor; tu inseguridad lo espanta, tus celos asesinan. No sé qué decir. Dos semanas bien y a la primera, tus celos, tus dudas, tu molestia. Si cuanto pasan más de dos semanas sin que te pongas así estoy presta a que en cualquier momento vas a salir con lo mismo y, entonces, me tenso y cuido tanto las cosas que hasta temo sobreactuarme y que lo notes y por eso me reproches y riñas. No puedo más”
Recargó la cabeza y manos en la puerta, pero sin llorar; ya no lloró, pero era evidente que por dentro se soltaba la tormenta; sus palabras desgarraron el ambiente; eran fuertes
Él se acercó lentamente, la atrajo de los hombros y le fue dando la vuelta; le tomó las manos, los brazos, el rostro, le abrazó y ella no reaccionó por más que le acercó el rostro y le besó las mejillas, la frente, los ojos, los labios, nada; ella estaba en su dolor, herida; terriblemente decepcionada. Él se esforzó en reanimarla. Ella se soltó con suavidad, dio unos pasos hacia adelante sin una palabra, con el rostro fijo y se volvió lentamente, le miró con ternura, con gran amor también y dolor, todo en un instante; su rostro conmovía, era la imagen viva de la decepción, por más que él repetía que lo perdonara; su petición de perdón no impactaba en ella que estaba en otro lugar, extraviada, hasta que poco a poco levantó la mirada y le dijo: “¿quieres que te perdone?, ¿otra vez?, ¿y cuándo vendrá nuevamente la duda?, ¿en dos semanas, en un mes, en una hora, mañana; cuándo?. Yo te diría que te lo pensaras. Esta relación está cayendo en lo grave, en la pelea, en lo feo porque no entiendes. Los celos son tu enfermedad. Te dejo en libertad para que decidas. Esta vez no iré a buscarte. Quédate con sus inseguridades hasta el fin de tus días, pero no me arrastres a ella. Las relaciones patológicas son de espanto. Te voy a esperar pero no sé por cuánto tiempo; lo cierto es que si no recuperas al S que conocí, no vuelvas. Depende de ti, pero yo quiero un hombre no un adolescente que todo le da miedo. Sabes qué, ¿si hasta creo que tus miedos no existen, que los fabricas para no ligar compromiso alguno y seguir solo, condoliéndote, haciéndote la víctima, porque es más fácil así que asumir responsabilidades. Los hay que se niegan a adquirir la mayoría de edad”, terminó subrayando ella, al tiempo que iba a la puerta, la abrió resuelta y salió. Él la miró y ya no dijo nada, se quedó en silencio, derrumbado por sí mismo… otra vez.

