PERIODISTA IGNACIO CORTES MORALES>>

Por la libre 2262 del 29de diciembre del 2019 Por Ignacio Cortés Morales>>
18- La batalla se perdió>>
La noche se le hizo larga a C, no pudo conciliar el sueño más que por algunos lapsos; la intranquilidad le dejó un sello que se negaba a aceptar, que fuera propiedad de él; se sintió en tal estado como la paloma ante la luz, a la que se dirigía sabiendo el fin le esperaba; le era imposible recular. La suerte estaba echada, y sólo un dejo de amor propio impediría ser parte de él, de él en la forma que él estaba acostumbrado; no podría esperar otra cosa. Aunque su belleza le cautivara, él no cambiaría; si, acaso, por algún tiempo, nunca para siempre, y ella lo sabía, su inteligencia y su experiencia, así lo pusieron ante sí, pero no podía resistirse, las cosas le eran terribles; el peligro ahí estaba. Cuan terrible el saber que el destino era inexorable, que aunque se luchara, no se podría; la voluntad estaba dominada, no se podría hacer nada.
Si en ese instante él estuviera, ella saltaría del lecho para encontrarse con él y entregarse plena, enamorada, dulce, y en el anhelo de que fuera para siempre; sin voluntad, sin pasado, sin presente; de S no se acordaba en ese instante, ni le interesaba; su vida era el escritor, el calculador, el que no acudió a la primera cita, al desayuno, al que detestó al conocer su juego, pero el que no se le quitaba de la mente, y apenas le citaba o era omiso, le estrujaba, le dejaba su huella
La noche fue de él, sirvió para que C confirmara sus sospechas, le atraía y no había en el horizonte nada más; estaba decidida a hablar con S esa noche, pasara lo que pasara con el escritor, porque era inútil seguirse engañando, no podría ocultar su sentir, estaba en un estado hipnótico del que le era imposible salir, no quería salir, al contrario, su deseo era seguir hacia adelante, amar sin límites, aunque sólo fuera la aventura de un hombre de mundo, que no se debía a nadie sino a sus caprichos y su sentir, su egoísmo, quizá, pero al que a ella no se le obligaba, ella quería estar con él, ser de él; aunque un instante.
El alba desenmascaró a la noche y le puso al día siguiente. Se levantó C y fue directo al espejo, y la figura y rostro que le devolvió fueron terribles, se sintió desfallecer porque si el escritor le llamara, no podría verle en ese estado tan venido a menos, por lo que fue a la regadera a quitarse la figura y el rostro que vio en el espejo para transformarlo en lo que ella era, una mujer bella, elegante, distinguida, soberbia en el más gentil término, y que le venía a la perfección, a su carácter jovial y talentoso, lo que había atrapado al escritor, aunque ella no lo sabía del todo, pero lo intuía, y era su cárcel, su caverna de Platón; a ese grado; tenía que trabajar en ella con cuidado para devolverse como ella es.
Tras el baño y el arreglo, otras vez C, hermosa, entera, brillante, divina, con ese vestido que le quedaba al talle, con el maquillaje justo, ni un punto de más, no le hacía falta; el cansancio y el insomnio no le infringieron ningún daño que no se pudiera corregir con el cuidado que pudiera darse ella, con esas manos blancas, tersas, de dedos únicos, con las uñas al cuidado de una profesional, en un remate que le hacía especial, de la galaxia más hermosa de la existencia, del universo entero.
Tenía prisa por ir a la oficina; quizá él estaría esperándole para ir a desayunar, para hablar, para llevarle a su espacio y ser el uno a la otra, en el amor, en el día del juicio final para salir directo al universo de dos habitantes, ellos dos.
Ya lista para salir, salió su madre, justo al instante, para decirle “ya lo calibraste, lo pensaste bien”, lo que dejó a C pasmada, le quedó la impresión de que su mamá sabía lo que estaba por ocurrir; no lo intuía, lo sabía, tenía ese don; “estás en el sentido correcto para equivocarte; es tu decisión, tu vida; nadie escapa a su destino, si no lo quiere, pero quien reflexiona, está a salvo. Prendiste las alertas pero seguiste de largo”.
Le miró. “Mamá, no te preocupes, estoy bien, todo va sobre rieles”, a lo que la señora le atajó, “¿por qué te engañas?; hija, por favor, entiéndelo, saldrás herida; tan inteligente y ve lo que te está sucediendo; ¿de qué te sirve la inteligencia; asesinas la razón por nada”
La señora volvía a su cuarto y ella la alcanzó, “no te apures, estoy cierta de lo que voy a hacer; tenme confianza”, y la madre la vio, le acarició el rostro: “te estás equivocando”.
-¡Mamá, no, por favor, no me digas eso!.
– Te van a lastimar, ¿qué no lo entiendes, hija?. Te van a herir y no te puedo ayudar.
La señora trastabilló, tanto que si no la detiene C, hubiera caído, “mamá, déjame que te ayude, por favor”; “estoy bien”, respondió la señora, fue un segundo, pero estoy de vuelta; haz lo que tengan que hacer. Ya no puedo aconsejarte; cuando el corazón asesina al intelecto, a la razón, ya no hay nada qué hacer; no hay razón que valga y se llega hasta la locura. Anda, vete. Aquí se te enseñaron principios, sobre todo el respeto igual que la lealtad, lo demás corre por tu cuenta. Creo que nada puedo hacer ya; ya elegiste y no es lo correcto. Ésta será tu casa siempre, tú serás mi hija siempre. ¡Cuídate, hija!”.
El silencio estalló, C abrazó a su madre con gran cariño, hasta con angustia, “mamá, mamá, ayúdame, no me dejes ir así, por favor; no sabes cuánto te necesito; ¡ayúdame!”.
-Hija, si hoy te detengo para que no te vayas, te irás mañana; el destino está en tus manos; no busques bules para nadar, no los necesitas, te necesitas a ti, necesitas voluntad, ser razonable y no dejarte llevar por una emoción, ¿o debo decir calentura?”.
– Mamá, no seas cruel; ¡es una bajeza lo que estás diciéndome!.
-Si quieres te la disfrazo. Ya te hablé con el corazón en la mano, te he dado razones. Me pides que te retenga, y lo puedo hacer hoy, pero no siempre. Si no te dominas, caerás hoy o mañana, entiéndelo. Tú tienes la palabra. Despierta por favor, ¿quieres echar a perder tu vida, ser una más en la colección del señor escritor. Chango viejo no aprende maroma nueva. Serás de él un tiempo, y viajarás, tendrás comodidades, todo, hasta que aparezca un nuevo capricho para el señor, una nueva mujer, más joven y empezarán los problemas. Le serás aburrida, te habrá visto demasiado, y, al principio, te dirá que no hay nada, que sólo estás tú, hasta que lo descubras y entonces te quedarán dos caminos, quedarte callada o reclamar; si te quedas callada, un día él te pedirá que te vayas o se irá él; si te vas, a él le vendrá el alivio. No tienes escapatoria. Ahora sé tú la que decidas.
Ya no hubo más palabras. C sabía que su mamá tenía razón, que la decisión estaba en sus manos, y así enfiló hacia la oficina, y en el camino se fue fortaleciendo; era la C que se conocía, fuerte, decidida, de buen humor, libre; amaba a S; hoy terminaría temprano, llegaría a su casa pronto y le sorprenderá a S con la cena que tanto le gusta, y todo sería como antes; de los desayunos, cumpliría y cerraría la página. No volverá a atormentarse.
Llegó a la oficina, dio los buenos días a su asistente y entró a la oficina, decidida; atrás la señorita, como todas las mañanas para checar las novedades y los pendientes, lo urgente y lo necesario, y todo en orden, entendiéndose a la perfección; son auténticas profesionales las dos, y por ello las cosas salían tan bien y los jefes estaban contentos.
-Vamos a terminar temprano, que todo quede resuelto antes de las cinco de la tarde. Hoy tendrá funciones de ama de casa, irá al súper y preparará la cena para S, así que a trabajar. “Sólo dame lo que es impostergable, y prepara todo para la junta de las 12; dame lo que tengo que llevar, lo que está en el taller y trabajos de los nuevos escritores”
-Desde luego, señorita, todo lo tendrá a las 11 para que lo revise y corrija lo que haya menester. ¿Se le ofrece algo más?. Si no, me retiro para preparar la carpeta para la junta.
– Sí, comunícame con S, quiero invitarlo a cenar a casa; anoche no nos despedimos bien
– ¿No sería conveniente esperar que pase un poco el día, por si surge alguna cuestión?.
C dudó. ¿También ella estaba al tanto de lo que a ella le pasaba?. Todos lo sabían.
– ¡No!, quiero que lo llames en este momento. ¡Vamos, no te quedes ahí, llama ahora!.
La premura de C no hacía más que delatarla. Otra vez, “¡qué rápido me derrumbo!. No voy a poder, no voy a poder”, y le dijo a su asistente: “perdóname, no quise ser grosera”
– No se apure, ahora le llamo al señor S. No tenga pendiente. Perdóneme por opinar.
C habló con S y le invitó a cenar, que ella prepararía la cena, que lo esperaba esa noche.
Del otro lado de la línea, S, tomaba con alegría la noticia, al parecer “todo eran elucubraciones mías y todo está bien. Cenaremos y fijaremos los días del viaje, ¡bravo!”
El día siguió su marcha, en la junta quedó aprobado el libro de los jóvenes escritores por el que tanto había pugnado C, y es que el hecho de que haya conseguido que el escritor le entregara su obra completa para su editorial, era para tener contento a cualquiera, así que le aceptaron el libro de los nuevos talentos, más como reconocimiento a la señorita que por atención a los nuevos escritores, y así lo entendía ella, pero, bueno, lo importante era que se editara y si triunfaba, en lugar de favor, terminará por ser un éxito
El resto de la junta fue para el señor escritor, todo fue en relación a él, que cómo iba el avance de la edición, si estaba bien cuidada, que si las pastas, que si el papel, que el diseño. “Se lo encargamos, señorita. ¿Ha hablado con el escritor?. No lo deje, por favor. Llévele los avances, que esté a gusto con su obra. Seguro seguirá escribiendo, y ya sabemos que todo se vuelve un éxito. El premio Novel merodea y queremos que sea nuestro escritor en exclusiva. No escatime gastos. Envíele un presente alguna vez”.
– Es un hombre que todo lo tiene, señores, no será necesario, pero atiendo el asunto.
– Señorita, siempre hay algo que regalar. A todos nos entusiasman los regalos, pero lo más importante es que sepa que es importante para nosotros, así que entrevístese con él cuanto antes; atiéndalo, se lo encargamos. Tómelo con todo el profesionalismo que le es característico. De más está que se lo digamos. Es su conquista, por eso se lo dejamos”.
Ninguno sabía el efecto que tenían esas palabras para C, quien buscaba conservar la calma, pero nuevamente volvían las inquietudes.
Tenía el pretexto para ver al escritor, pero sabía que una vez más y no podría resistirse nunca, además de que no se le olvidaba el juego que él traía y se sentía ofendida, pero ante este panorama, le era difícil la situación; tendría que afrontarla. Pediría a su asistente que le enviara algún presente de vez en cuando y que le lleve los avances de la edición, pero no podría evadir los desayunos que quedaban tres por delante; lo sabía.
Regresaba a la oficina, pero ya no era la misma que había llegado por la mañana; otra vez la figura del escritor estaba presente, otra vez la necesidad de él, el deseo de verlo, pero también la afrenta en la primera cita. “No llegó a propósito”, se lo repetía C, siempre molesta, irritada.
Él estaba jugando, seguía jugando, porque desde que le pidió permiso para hablarle, no lo había hecho, y sabía C que lo tenía medido, previsto, y le ocasionaba ansiedad.
Su celular, su celular, lo vio, era él, el escritor. El tercer timbrazo. Ella esperó y pensó mil cosas; el cuarto timbrazo, y cuando quiso contestar, dejó de sonar.
“Bueno”, dijo ella en tono amable; no hubo respuesta; “bueno”, dijo esperando, “¡bueno!”, ya con enojo, y lo repitió y otra vez y nada. “Maldito, todo lo tienes calculado. Me tienes vigilada, ¿verdad, maldito?. Todo lo sabes, ¿quién eres, en realidad?.
Pasaron los minutos; ya el día estaba arruinado.
Cerca de las 16 horas nuevamente el celular. Sólo dos timbrazos, y antes del tercero, ella contestó. Trató de dominar su ansiedad. “Bueno”, dijo, y no hubo respuesta, “bueno”, otra vez. Iba a colgar cuando, “señorita C, mil perdones. Me puede llamar en diez minutos, por favor. Tengo que decidir algo ahora. Perdone. Espero su llamada”, y colgó, sin darle tiempo a nada, dejándole con el celular en la mano. No podía creerlo.
Checó su reloj, y en los siguientes diez minutos casi no hizo otra cosa que seguir las manecillas. De ese calibre el dominio que el escritor tenía sobre ella.
A los diez minutos llamó. Le contestó un asistente del escritor, quien le pidió un instante, que el señor estaba en otra llamada: “sí hermosa, sí. En Barcelona, en un mes. Sí desde luego, maja. Ahí estaré. Cuídate. Si ocurre algo me llamas, por favor”. Se despidió, después de dos minutos, mientras C esperaba; no tenía qué recriminarle nada.
– Me pidió que lo llamara en diez minutos. Debió decir en 13, señor escritor.
– Vamos, 13 es número de la suerte, así que me debo considerar afortunado, admirada señorita. Me da tanto gusto que me haya llamado. No he hecho otra cosa que estar al pendiente de este día, del día en que volvería a escuchar la voz de usted, usted que lo llena todo, que lo es todo.
C siguió en su silencio, sabía de sus palabras, de la conversación alterna con la española
– Señorita, me gustaría que pasado mañana tuviéramos nuestro segundo desayuno, ya que el primero fue imposible celebrarlo. Algo de última hora; ya ve cómo son los periodistas. Si uno no les contesta, no les da la entrevista, se molestan, y si no se está en los medios, uno no existe, así de sencillo. Mil perdones. Sabré recompensarle, señorita.
C, no dijo nada, pensaba en la cita frustrada del primer encuentro, y ahora él lo confirmaba. El desayuno primero ya lo daba por pasado. Bien pudo pedirle esta nueva cita como el primer desayuno, pero no, lo vio como el segundo, para no quitar el efecto del primero. Así lo tenía pensado el escritor, al que nada se le escapaba. Todo era cuidado.
– C, le espero pasado mañana en su casa. ¿Si usted desea, puedo enviar a alguien por usted?.
Fue clave para ella. ¿Acaso temía que no fuera a la cita?. Así que le importaba, y quería asegurarse de que asistiera, por lo que ella le dijo que no se preocupara que estaría en su casa, y sólo preguntó la hora, “las diez”, le dijo él, y C asintió. El trato quedaba cerrado.
- ¿Señor, qué vamos a preparar para el desayuno?.
- Nada. Ella no vendrá, así que el día lo dedicaré a escribir.
- ¿Cómo sabe que no vendrá?.
- Soy escritor, conozco la naturaleza humana. No vendrá y sentirá que se ha vengado de la primera cita. Por eso le pregunté si quería que fueran por ella, para confirmar su pensar, y al decirme que no, supe que no vendrá.
- ¿Y si hubiera aceptado que fueran por ella?.
- ¿Y perder su independencia?. Las mujeres quieren su libertad, aunque buscan perderla, en buena parte de los casos.
- Pero a usted le da igual.
- No lo creas así. C sí me interesa. Es hermosa, fascinante, espléndida, única.
- ¿Y entonces por qué no estuvo en el primer desayuno para conquistarla?.
- Conquistada ya está, pero un poco de juego no le va mal a nadie. Además de que se ajusta perfectamente al personaje que estoy viendo en mi nueva novela, y estoy atesorando sus reacciones para que sean reales.
- ¿Y si ella se enamora de verdad?, ¿y si sufre?.
- Los experimentos son así. Vamos, no te pongas cursi ahora. Todo por el arte. Vamos. Sabré recompensarle generosamente. A lo mejor le toca disfrutar la gloria de un Novel: ve que no es poco lo que ofrezco.
- ¿Y después, señor?.
- No sé; no soy adivino. Ya lo resolverá ella. Podrá escribir sus memorias en donde me ensuciará un poco y ganará mucho dinero.
- ¿Y sus sentimientos?.
- Vamos, vamos, que te estás poniendo sentimental. Ve a prepárame el baño, el vestuario, la cena y la recámara para esta noche y dejas dispuesto el desayuno para mañana. Mi amiga llegará a las siete y se quedará hasta mañana. La vida es corta, y después de los sesenta, más…
Por la libre 2261 del 28de diciembre del 2019 Por Ignacio Cortés Morales
1.- ¿Por qué callan los diputados? 2.- El rector 3.- El tricolor 4.- Insultos: Festejo
1.- Los días pasan y los diputados no resuelven el caso del presupuesto para el 2020, y se corren historias negras, como siempre; así es a lo largo de las legislaturas. Es un hecho que, por lo menos en el pasado, se tenía que aceitar la maquinaria para que jalara, y hasta se tenía una tarifa para cada una de las exigencias del ejecutivo, e igual se daba en el terreno nacional, y los portafolios circulaban, cargados de billetes para cumplirles a los legisladores, quienes son los responsables de la distribución del los presupuestos.
En la actual legislatura, Blanca Nieves, cuando le pregunté si por aprobar el presupuesto del 2019 se había recibido dinero, concretamente cinco millones de pesos, y después de deslindarse de la especie, me respondió: “eso dicen”, y ahora se sostiene que un millón de pesos es lo que se entregará, aunque otros hablan de dos, y una tercera vía indica que no se dará nada, y que las altas esferas estatales están viendo quiénes aprobarán el presupuesto, y si lo hacen sólo por lealtad, sin recibir dinero extra. Las tres versiones están ahí en la mesa, y la tercera me parecería como la mejor, pero, la verdad, no creo en tanta belleza, casi estoy seguro de que se tendrá que seguir con la corrupta práctica.
Dos hechos del pasado me lo testifican, “y se enviaba a Morales Barud para que iniciara las “pláticas” y se llevara ya planchado el asunto, pero era tanta su inutilidad que se tenía que iniciar de cero”, y luego otra, “sí, de verdad, se tenía que llegar con portafolios para llevarles el dinero (a los diputados)”, y ahora divididos por cuestiones diversas, no por ideología, no mientan, eso no se le da a la mayoría de ellos, ni idea tiene de ello, y estos intereses personales llegan a tener el agregado de la ambición por dinero, plazas a los amigos y otros detalles que en algunos están acendrados, y eso afea las cosas, y esta tendencia no es de un grupo, es de más de lo que se piensa, con sus excepciones; ¿acaso han visto que, el grupo de 20, se reúna para desmentir la especie?, y la respuesta es no, como que se piensa que salir a desmentir lo que se dice de ellos sería cuento que nunca se acabaría, y pudiera ser cierto, pero no estaría de más que dejaran sus diferencias ya.
El presupuesto social es lo que piden todos, pero si es así, ¿qué esperan para sentarse y que se dialogue para bien de la entidad?, y es que quieren que el otro ceda, y eso no se va a poner, porque, además de que algunos son intrigosos, también soberbios, lo que es el coctel perfecto para no avanzar, pero si retroceder, y, en medio, el pueblo, el que sólo ve las cosas y no puede hacer nada para resolver el conflicto de tantos intereses creados.
Es difícil el caso, un poder por arriba de los otros dos, y así será hasta el final del día, y el caso no es que venga otro, y es que la experiencia dicta que los que vienen ya tienen el doctorado y salen peor que lo actuales, y así no se puede pensar en que lo que viene será peor, y no sólo es un dique para un punto, es para todos los asuntos, y si no se va a ir hacia arriba, sería superior a las prácticas que se siguen en el presente, y sí se puede, sin embargo, no se tiene la intención de ser superior, nadie querrá ser distinto, altruista.
Exhiban a los que van por sus intereses personales, pónganlos en condiciones que no les quedará otra que ceder porque el pueblo sigue sus pasos, la ciudadanía quiere que todo sea distinto, para bien de la generalidad, y si no es posible, que se piense en dejar para el futuro sólo los legisladores uninominales, sin plurinominales, para que se reduzca a 12.
Por lo pronto, entreguen el presupuesto a la brevedad, de cara al pueblo, que es al que se deben, pero parece que se olvida el punto; la política es cooperación, y si se quiere tener dinero, que se vaya con la iniciativa privada, que la política no es negocio, no debe ser.
2.- El rector de la universidad no alcanza a ser el personaje que requiere esta institución.
3.- El tricolor con presidente a fuerza de leyes y un delegado impuesto, y el partido cero
4.- Que si alguien festeja los insultos del boliviano sobre el presidente; sí, César Cruz.
De lunes a viernes, 18 horas, en Radio Capital FM, 105.3, Entérese con Nacho Cortés
Por la libre 2260 del 27de diciembre del 2019 Por Ignacio Cortés Morales
1.- Ante el insultos, cordura 2.- Esta universidad 3.- Yecapixtla 4.- Uniformados
1.- Un ex presidente, cuyo nombre no citaré, se cansó de insultar al jefe del Ejecutivo federal, de manera tan soez, tan burda que debe ser repudiado por los propios bolivianos para no ser partícipes de los agravios soltados por este personaje de la derecha golpista de su país, la que está perdida, como lo dejan en claro las encuestas que hablan de que se avecina nuevamente el triunfo del MAS, lo que tiene al borde de la histeria a los que se mancharon con la sangre de sus hermanos indígenas, ya sea que atacaron directo al pueblo, lo ordenaron o se quedaron, por cobardes, silentes, cuando había que salir a unirse con las mejores causas, con la ventaja de que nuevamente van a salir triunfantes los evomoralistas, como que es la mejor manera de conservar los avances democráticos y la justicia social, lo que se olvidaría en caso de que retornaran los sátrapas al gobierno.
Desde luego que hay indignación de esta parte, señor ex presidente boliviano, pero de acá para allá, hay altura de miras, hay jerarquía y hay variedad en el vocabulario; el suyo es de una pobreza sin igual, y me asombra que ninguno de los que estuvieron en la rueda de prensa, se haya molestado porque el insulto es más una bajeza de quien emite, que de quien lo recibe; el que lo recibe no tiene ninguna culpa, quien queda en posición incómoda es el majadero, el grosero, el cretino, que los de este lado de la mesa, los que estamos sanos, sabremos responder con unidad nacional ante el bárbaro, ante el burdo.
Señor presidente, escribo esto a unas horas de su conferencia matutina, en donde, estoy seguro, alguien le preguntará sobre esta desfachatez, estas necias palabras que sólo son del que las emite y no el sentir del pueblo boliviano, y sólo espero que quien traiga al escenario la palabrería del bellaco, lo haga con sentido nacionalista y no guiado por su estrechez de miras, pero de cualquier manera, el presidente responderá con elegancia ante la estolidez, de quien buscó fama y la logró, pero a un precio enorme; olvidando que algunos escribieron su nombre en la historia, pero su sobresaliente desfachatez no será secundado en su país más que por los golpistas; nadie más se honrará con la fila de estos epítetos vulgares que le dibujan su forma de ser, su espíritu pigmeo, su carencia de inteligencia, del lenguaje diplomático, del que puede decir todo con elegancia, pero no se le pueden pedir peras al olmo, no a quien no puede dar más, y por ello el señor presidente de México, sabrá responder con el ingenio, el talento y la madurez de quien se educó en los principios y en los valores de un hogar firme, de un hombre al que la vida ha puesto a prueba y siempre ha salido bien librado desde su pensamiento juarista, y sabrá sostener que entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz; ni siquiera sacará a relucir uno de los pasajes más famosos del Quijote de la Mancha; no señor; Andrés Manuel dará respuestas especiales ante el vulgar insulto
Señor ex presidente boliviano, pedirle que recoja sus palabras, que ofrezca disculpas, no le va, no tiene esa estatura para reconocer el error; es usted un intrigante, rencoroso, y la historia se encargará de analizar lo que ayer jueves dijo, y que recorrió el mundo entero.
El presidente mexicano nunca esperó esta bajeza, pero la llevará a su justa dimensión, y es un hecho que su respuesta, si la hay, será de ser humano sano, íntegro, y a aquél su pueblo se lo cobrará con votos en las elecciones que se avecinan, donde retornará ese gobierno de justicia social, para continuar con los programas de corte social en la nación
2.- Insisto, si aquella huelga que sólo le sirvió a Mario Cortés, se hubiera prolongado hasta obtener el dinero para salvar las finanzas de la universidad, nadie sufriría la frenta, pero no se hizo caso, no se advirtió lo que vendría; ahí están las graves consecuencias.
3.- Yecapixtla, escenario de un sismo de más de tres grados; por fortuna nada sucedió.
4.- Paco Guerrero lo dijo hace unos días: nunca tantos se han vestido tan igual que parecen uniformados. Este afán de pertenecer a algo que salve la soledad interna es real.
De lunes a viernes, 18 horas, en Radio Capital FM, 105.3, Entérese con Nacho Cortés
Por la libre 2259 del 26de diciembre del 2019 Por Ignacio Cortés Morales
1.- El reto para los alcaldes 2.- Por Cuernavaca 4.- Educación 4.- Por la Heroica
1.- Ya con un año en el poder los alcaldes; un año y tres meses tiene el gobierno estatal y un año y cuatro meses los diputados, es de esperar que las cosas vayan en el sendero de la madurez y de eso sólo se deja constancia cuando se entregan resultados.
En cuanto a los alcaldes, todos enfrentan una serie de dificultades, todas ellas debido al lamentable estado en el que se les entregó el poder, no sólo por la deuda creciente que se adquirió no sólo en la pasada administración, sino que es un fenómeno que se viene ocurriendo desde hace tanto tiempo que se perdió en la memoria, aunque en el caso de la capital es claro que se disparó con Manuel Martínez Garrigós, aquel joven político al que se le auguraba un gran futuro, pero en tres años se descubrió su falta de talento en la labor. No faltan los que digan que escuchar los consejos de Gayosso Cepeda fue lo que le hundió en realidad, porque atrás estaba Graco Ramírez, a quien se le atribuye el hecho de que alcalde que tocaba, alcalde que hundía, porque no se olvida en caso de Temixco, de Noe Sánchez Cruz, quien tenía porvenir con el blanquiazul, pero oyó el canto de Graco, que es peor que el canto de las sirenas, y sus aspiraciones políticas se sepultaron casi enseguida, pero el tabasqueño salió beneficiado; por eso iba y lo logró.
Les decía, la deuda heredada es gran lastre para los alcaldes, puesto que no se cumplió con ninguno de los dos principios, es decir, la deuda sólo debe adquirirse si generará riqueza o traerá bienestar, y en las alcaldías no se cumplió, ni trajo bienestar ni riqueza, pero sí se tiene que pagar, sobre todo los intereses, y es tanto lo que se debe que no se va casi nada al capital, por lo que se abona y se abona, y sigue igual o peor cantidad, y si esto es un lastre, se agregan otro punto, el gasto corriente, porque la falta de ética de la mayoría de los alcaldes lleva a contratar a sus cuates cuando se está cerca de salir, por lo que el que, la autoridad que entra, tiene dos cosas por hacer, pagar al empleado o correrlo, y los dos aspectos causan dificultades financieras: gasto corriente y la deuda.
A estos dos puntos, viene un tercero, los laudos laborales que se fueron acumulando y que representan cantidades millonarias que no se originaron en esta administración, pero se tienen para pagar ahora, y no hay dinero, y los alcaldes saben que deben responder o son destituidos, y hasta los integrantes del cabildo están en las circunstancias parecidas.
Cuando se entraba a trabajar en un gobierno estatal se sabía que al final del sexenio se iba a casa si no se renovaba contrato, y si era municipal, se tenían tres años y se acabó, pero no faltaron los tramposos que ingresaron y se atrincheraron en el puesto, y cuando les llegó el despido, demandaron, y ahí están las consecuencias, porque son los despidos y salarios caídos y no sé cuántas cosas, y la ley protegió a esos tramposos, con lo que se confirma lo que he venido diciendo, que las leyes están por arriba de la justicia, y si así es, el intrigante, tramposo o el calificativo que quiera ponerle, se va a salir con la suya, con el apoyo de abogados que sólo buscan su beneficio, no la justicia; en donde los que no tienen culpa cargan con ella, y ante estas dificultades, es difícil que se pueda hacer un trabajo redondo al frente de los municipios. Si se añade que se llega, en no pocos casos, con una serie de compromisos, y si hay desinterés, falta de experiencia e ineptitud, la verdad es que el trabajo es más que complejo, y el talento es la excepción.
2.- Cuernavaca necesita cambios. Señor Villalobos, es la hora de dar un salto de calidad, y su equipo tiene tantos huecos que parece que es usted el mayor, por lo que es la hora de actuar, hasta por supervivencia propia. Póngalo así: usted o sus amigos limitados.
3.- En materia educativa se está ante el reto de la Nueva Escuela Mexicana, en donde los cabos sueltos son la constante y la falta de explicaciones igual. El tiempo apremia.
4.- En cuanto a Cuautla, los jubilados, desde hace tiempo perdieron la tranquilidad, no saben siquiera si su sueldo normal será depositado, menos sus prestaciones.
De lunes a viernes, 18 horas, en Radio Capital FM, 105.3, Entérese con Nacho Cortés

