MANUEL GARCÍA Y GARCÍA//////ADRIÁN FERNÁNDEZ GUERRA>>


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Hoy es VIERNES 21/febrero/2020>>
A PONER LAS BARBAS A REMOJAR>>
Tuvo que suscitarse el secuestro del compañero periodista Adrián Fernández Guerra para que se pusiera a caminar el protocolo de protección a periodistas (muy insuficiente por cierto), pero que a ninguna autoridad le había caído el veinte para que los colegas tengan la protección necesaria para el desempeño de sus labores.
Vivimos tiempos muy difíciles, pues ya con anterioridad decía Capella Ibarra, ex comisionado de Seguridad Pública que en Morelos existían nada más que ¡¡seis!! Cárteles altamente peligrosos, pero nadie reparó que a los periodistas también podría tocarles.
Los secuestradores de Adrián iban decididos a todo y la prueba está en el cobarde asesinato del balet parquin, a quien sin deberla ni temerla, lo asesinaron a balazos, para posterior sacar por l fuerza al compañero periodista y llevárselo.
Sí de por sí ejercer la labor del periodismo es harto peligroso, no solo con los cárteles, sino hasta con los de cuello blanco, porque para nadie es un secreto que hay represalias contra los tunde máquinas, y si se puede ir más allá, lo hacen sin ton ni son.
Lo ocurrido a Adrián Fernández Guerra, es un aviso para que todos los que tenemos la oportunidad de escribir en algún medio, pongamos nuestras barbas a remojar, porque después del niño ahogado, para qué tapar el hoyo.
Hay compañeros que con temor damos a conocer lo que hace el crimen organizado, sobre todo cuando hay levantones, cuando hay ejecutados, cuando hay balaceras que aterran a la sociedad, cuando hay gente lesionada muy cerca de nosotros. Hay temor, pero tiene que haber alguien quien lo diga, quien lo señale y el reportero, el periodista corre mucho peligro.
No es verdad que hay un protocolo que proteja a los periodistas. Los periodistas nos debemos cuidar solos, porque después de un balazo, de un secuestro, de un atentado a la familia, ya nada es igual.
Hasta el momento ni Andrés Manuel López Obrador ni Cuauthémoc Blanco Bravo han dicho algo con respecto a las agresiones a los periodistas y solo cuando se conmemora algo con respecto a la libertad de expresión salen todos para que la sociedad vea que sí están respondiendo a la ley y al cuidado de la libertad de expresión, pero cuando asesinan a periodistas, solo afirman que “investigaremos hasta sus últimas consecuencias” y mientras la viuda se queda sin ningún amparo, así como los hijos sin sustento alguno.
Hemos vista casos desastrosos, como el ocurrido a nuestro compañero René Pérez, a quien casi todos le voltearon la espalda, más el medio dondse laboraba; por fortuna no lo mataron, pero se quedó en el desamparo.
Hoy le tocó a Adrián Fernández Guerra, director general de la revista “Perfil”, quien sufrió el horror de ser privado de la libertad, pero por fortuna y gracias al aparato gubernamental salió sano y salvo de esta espantosa experiencia, pero eso no evita que los periodistas pongan sus barbas a remojar.
Ante todo esto, usted amable lector QUE OPINA?
Soy su amigo MANUEL GARCÍA Y GARCÍA.

