PERIODISTA JOSÉ MARTÍN PÉREZ RODRÍGUEZ>>

OJOS CIUDADANOS>>
MARTIN PEREZ>>
EMPIEZAN LOS DÍAS NEGROS DE CUAUHTÉMOC>>
Cuauhtémoc Blanco Bravo quisiera que el día de ayer fuera borrado de su memoria. Al titular del Ejecutivo estatal le fue como en feria.
Ayer, se confirmaron los primeros dos casos de COVID-19 en el Estado; también, el titular de la Unidad de Investigación Financiera (UIF) de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, Santiago Nieto Castillo, confirmó –ante la presencia de Cuauhtémoc Blanco– que trabajan en dos carpetas de investigación en contra de José Manuel Sanz Rivera; y, la cereza en el pastel, el cuarto motín en ésta administración en el penal de Atlacholoaya y la fuga de tres heridos.
Sólo faltó que lo miara un perro.
Con la confirmación de los dos casos de COVID-19, inició la etapa uno de la contingencia sanitaria.
Hay que destacar que los Servicios de Salud de Morelos están rebasados en sus capacidades por las necesidades sociales y viven el proceso del cambio del Seguro Popular al Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI), así que carecen de la capacidad económica y de infraestructura para enfrentar la pandemia.
El hecho de que Santiago Nieto Castillo haya confirmado que José Manuel Sanz Rivera es el principal implicado en las investigaciones del caso “Primavera”, deja muy mal parado a Cuauhtémoc Blanco dado que pone en evidencia de que su mano derecha está implicado en lavado de dinero y evasión fiscal.
Unos días antes, había renunciado el titular de la Secretaria de Movilidad y Transportes, Víctor Mercado Salgado, quien fue señalado por el diario Reforma como presunto responsable de enriquecimiento ilícito.
En caso de que Cuauhtémoc Blanco mantenga en la Oficina de la Jefatura de la Gubernatura a Sanz Rivera y éste sea vinculado a proceso penal y por ende sea detenido, entonces no sólo estará en juego la cabeza de su mánager y mentor, sino la de él mismo, pues ya dejaron de haber sólo sospechas.
Que te pasé una vez, bueno a cualquiera le puede suceder, pero ya cuatro veces un motín en el penal de Atlacholoaya en poco más de un año de gestión, habla de una gran descomposición al interior de la administración estatal.
Hace un año, cuando se registró el primer motín, grupos de la sociedad civil pedían la cabeza del comisionado estatal de Seguridad Pública, José Antonio Ortiz Guarneros.
Durante su última comparecencia ante los diputados locales, el fiscal general del Estado, Uriel Carmona Gandara, dió cuenta que todavía continuaban integrando la carpeta de investigación del primer motín y reconoció que servidores públicos estaban implicados y tenían responsabilidad. La cuestión es que a la fecha no han sido removidos del cargo.
Hubo una riña al interior del penal, de la cual se derivó la fuga de tres reos que según fuentes periodísticas huyeron a bordo de un camión de basura que se estrelló en una barda al pasar el último filtro y al quedar en mal estado continuaron su fuga a pié. Resultado de la riña 10 heridos y tres muertos, todos presos.
Y a todo esto, hay que cuestionar la labor que realiza el asesor Anticorrupción, Gerardo Becerra Chávez Ita, pues Graco Ramírez Garrido Abreu goza de plena libertad, integrantes del gabinete estatal han sido señalados de enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y evasión fiscal, en tanto todo hace indicar que el autogobierno es lo que reina en el penal de Atlacholoaya, y tal pareciera que no pasa nada.
Empiezan a soplar fuerte los vientos del cambio en el Gobierno del Estado de Morelos, porque de continuar las cosas como van, dado que ha quedado demostrado que no tiene capacidad ni sentido común para gobernar, sería conveniente que Cuauhtémoc Blanco Bravo se separase del cargo, esto daría como consecuencia que el Congreso local nombrase un gobernador interino el cual tendría que convocar a elecciones extraordinarias, puesto que no se han cumplido dos años del mandato constitucional.

