ANDRES LAGUNAS>>

El pasado sábado estuvo en Morelos el diputado federal y aún presidente del comité nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar. Fue una visita discreta, sin convocatoria a la militancia, un encuentro privado con los consejeros estatales y el dirigente en la entidad, Gerardo Albarrán. También fue seguramente la despedida.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación cambió el rumbo de Morena hacia el 2021. La pandemia dejó congelado el proceso electoral interno, y por ello todo mundo daba por hecho que Ramírez Cuéllar sería el mandamás número dos del partido (el uno es AMLO, aunque no quiera ejercer esa responsabilidad) y conduciría todo el proceso de selección y postulación de candidatos a diputados federales, a gobernadores, y en el caso de Morelos a presidentes municipales y diputados locales.
Pero no será así, el TRIFE le puso fin a esa ilusión y activó las alertas en muchos equipos. Antes del uno de septiembre Morena ya deberá haber hecho su encuesta abierta y con base en ella designar a su nueva dirigencia nacional. La encuesta puede ser controlada, puede ser el peje el que dicte reglas y perfile la elección de alguien de su equipo cercano, pero si no lo hace, entonces surgirá otro personaje. ¿Quién será ese hombre o esa mujer que conduzca a Morena en su primera elección, sin que lo vuelva loco el poder y cometa la locura de profundizar las divisiones internas? No lo sabemos, quizás Mario Delgado, tal vez Raquel Sosa, no hay certidumbre al respecto.
Y Morelos sufrirá las consecuencias de dicha incertidumbre. Los grupos y subgrupos que cohabitan en el partido deberán actuar con temple para evitar una guerra interna que lleve a todos a la derrota. Los morelenses nunca han dado cheque en blanco, y los morenistas pueden preguntarle a sus medios hermanos, los perredistas, pueden mirar hacia el pasado 1997 y revisar todo el camino andado, fracaso tras fracaso por las pugnas internas, hasta que otra vez, otro caudillo, en 2012, López Obrador, los llevó al poder, solo para perderlo seis años después por el mal gobierno de Graco Ramírez.
En fin, Ramírez Cuéllar vino a Morelos, pero no hubo fiesta, no hubo jolgorio, no, solo una reunión cerrada, con el grupo mayoritario de consejeros de la corriente de Rabindranath Salazar, y algunos consejeros del otro grupo, el bloque comandado por Tadeo Nava, Juan Angel Flores, Jazmín Solano, Tacho Solís, Silvia Salazar, Carmelo Enríquez; el grupo que acaricia la posibilidad de tener más influencia en el partido, pero que puede naufragar junto con la efímera dirigencia de Ramírez Cuéllar, y que urgentemente requiere un plan b. (Foto tomada del muro de Mayté Rojas)
SE AGRUPAN CIUDADANOS DE CUERNAVACA
Varios ciudadanos nativos de Cuernavaca están empezando a reunirse con miras al 2021. La meta es buscar un candidato oriundo de la ciudad, que pueda competir y ganar la capital morelense, pero, el único pero es que ellos aún no tienen partido político que les preste sus siglas para participar. Me refiero al ex sacerdote Antonio Sandoval, al ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Rivera Palau, a la empresaria Meggie Salgado y a otros más de la talla de Antonio Pedroza y José Alfredo Salgado. Quizás estoy anticipando mucho el escenario, pero si ellos se unen podrían formar un frente muy interesante. En Morena no tendrían espacio porque ahí sobrarán candidatos y faltarán espacios para dejar satisfechos a los grupos, el PAN ya tiene muy perfilado a Daniel Martínez Terrazas, el PRI aún no da pistas de por donde irá. El Movimiento Alternativa Social, puede ser, pero ahí el que lleva mano es el ex diputado federal Matías Nazario Morales. Falta mucho por ver, pero la historia hacia el 2021 ya se está escribiendo.

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