“OJOS CIUDADANOS”, LA COLUMNA DE MARTIN PEREZ

PERIODISTA JOSÉ MARTÍN PÉREZ RODRÍGUEZ>>

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Había una vez…>>

 

En Morelandya, gobernaban los duendes amarillos. Para ellos todo fue fiesta y felicidad durante seis siglos.

En Morelandya, el gobernante era Gra Quis y su esposa Helenys, quienes tenían un hijo que era una combinación entre gallo y oso, por eso lo llamaban el duende Gran Oso.

En los primeros tres siglos de reinado de Gra Quis, tuvo a su favor a la asamblea del pueblo, en donde había mayoría de duendes amarillos. Gran Oso era el intermediario y éste se encargaba de convencer a los duendes asambleístas para que le aprobarán créditos y presupuesto a su padre, a fin de llevar a cabo todos sus planes. Los regalos iban y venían para los duendes asambleístas.

Crecía la inconformidad entre los duendes del pueblo pues Gra Quis había prometido que iba a terminar con todos los duendes delincuentes, pero no lo había logrado y lo peor es que cada día había más asaltos, robos de vehículos y de casas habitación. El número de duendes asesinados creció durante los tres primeros siglos del gobierno de Gra Quis.

Los duendes del pueblo se manifestaban una y otra vez en las calles de la capital de Morelandya, pero los duendes asambleístas ponían oídos sordos, pues eran cómplices de Gra Quis y de Gran Oso.

Entre los duendes asambleístas había uno que era el más arrastrado con Gran Oso, se trataba del duende Tadeus.

Tadeus, de cara noble –que parecía no romper un plato– se dedicaba a darle gusto en todo a Gran Oso, pues éste le había prometido que al término de su gestión como asambleísta sería postulado para el Principado de Cuautlandya. Gracias a su relación con Gran Oso, su fortuna se había incrementado durante esos tres siglos y las ollas llenas de oro ya no cabían en su hongo, por lo que Tadeus tuvo que comprar un hongo más grande.

Éste cuento continuará mañana, con la historia de Tadeus, el duende que hizo sufrir a cientos de familias.

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

 

Hasta aquí llegó la tinta por hoy.

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