PERIODISTA JOSÉ MARTÍN PÉREZ RODRÍGUEZ>>

OJOS CIUDADANOS>>
MARTIN PEREZ>>
La suerte y no la capacidad o militancia, fue factor en carrera política de un junior>>
Había una vez…>>
En el pueblo de Cuernalandia, provincia de Morelandya, se desarrolla ésta historia de los duendes tricolores.
Era el tiempo en que el joven duende político Manuel iba a ser postulado por tercera ocasión a la alcaldía de Cuernalandia. Dos intentos seguidos fallidos, fueron a causa de la división interna y el encono de los jefes de las tribus.
Ésta ocasión era diferente, pues el proceso interno de los tricolores había sido atraído por el Comité Ejecutivo Nacional, cuyo delegado en Morelandya, Juan Jesús, era un hombre conciliador y que sabía dar el manotazo para meter el orden.
Claro, que fueron afectados los intereses de Memín, quien estaba al frente del Comité Directivo Estatal de los duendes tricolores. El CEN no permitió la venta de candidaturas, por lo que Memín no obtuvo las bolsas de monedas de oro que había calculado tener.
Después de varios siglos por fin, el CEN metió orden y alineó a todas las tribus, lo que acrecentó las posibilidades de ganar la mayoría de posiciones en juego.
El joven duende político Manuel convocó a los líderes de las tribus a una reunión, la cual se llevó a cabo en el hotel de súper lujo Nochecitas.
Durante la reunión, Manuel concilio con cada uno de los jefes de tribus, quienes hacían sus propuestas para confirmar la planilla, pero la discordia estaba entre los duendes Víctor y Jorge, dado que ambos pretendían que sus juniors ocupasen el cargo de concejal, pero sólo había un lugar disponible.
En la reunión se analizó la trayectoria y militancia de los dos aspirantes, Iván y Jorge Mario, ambos salieron empatados porque ninguno de los dos tenía trabajo partidista, ni méritos para acceder a tal posición y la única referencia que tenían era el ser primogénitos de los jefes de duendes de cada tribu.
Entonces como todo era un embrollo y prácticamente se podía romper la unidad, Manuel propuso que la candidatura se decidiera con un volado. Manuel designa a su mano derecha, Erick Yair, para tirar la moneda y todos estuvieron de acuerdo.
Erick Yair tira la moneda y Víctor resulta ganador, lo que le da derecho a postular a su retoño Iván a concejal de Cuernalandia. Jorge acepta su derrota y se suma.
Durante las elecciones, Manuel fue electo por amplia mayoría y recuperó para los duendes tricolores la capital de la provincia, que había estado en poder de los duendes azules durante nueve siglos.
Así fue más o la historia de cómo la suerte decidió la carrera política de Iván.
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Iván pasó su gestión de noche y no logró otro cargo de elección, pese a los esfuerzos de su progenitor por promoverlo.
Hasta aquí llegó la tinta por hoy.

