PERIODISTA IGNACIO CORTES MORALES>>

Por la libre2165 del 21 de SEPTIEMBRE del 2019 Por Ignacio Cortés Morales
1.- No tengo derecho a fallar 2.- Meade 3.- El Grito 4.- Supervisores>>
1.- No tengo derecho a fallar, afirmó, ante vecinos de Xoxocotla, Eliacín Salgado de la Paz, director del Iebem, ante problema educativo que le plantearon.>>
Es lo que deben hacer todos los que tienen una visión social en el desempeño de los encargos públicos, siendo personas que vienen de abajo, que se crearon entre las necesidades, que fueron a escuelas públicas y tuvieron que combinar el estudio con el trabajo, y eso les forjó el carácter y dejó al vivo la necesidad y el compromiso de que, al estar en algún cargo, el que sea, de ser un servidor público, entregarse a la labor que se ostenta, con la intención de ser el funcionario que quisiéramos tener enfrente, y tratar como quisiéramos que lo hicieran con nosotros, para dejar constancia que la clase trabajadora, cuando tiene una misión que cumplir, lo hace con gran responsabilidad, talento y eficacia, para que se siga en el poder, con la certeza de que se continuará igual, en el ánimo de ayudar a los hermanos de origen y de clase, de los que se emergió y no se olvidan, y se les respalda en la medida de lo necesario y de lo justo.
En alguna ocasión, platicando con el doctor Tolelo, que tenía un cargo en el sector salud en el gobierno de Lauro Ortega, me dijo: “El funcionario que acepta un cargo cuando sabe que no es de su ámbito de capacidad, desde luego que es responsable, y tendría la obligación de rechazar el encargo, pero les gusta el suelo y el oropel, y hasta dicen que los mandaron. No fue a fuerza de pistola y se tiene que responder por los actos que cada quien ejecuta”, y me parece que le asiste toda la razón y la obligación de hacer un trabajo eficiente y constante, porque muchos son los ciudadanos que dependen de su trabajo, y, no pocas veces, va la vida en el mismo lance, o la honra; al igual el presente que el futuro y la solución de un problema que recae en el colectivo.
A Andrés Manuel lo alcanzó un chico en una bicicleta, el dìa en que tomaría posesión del cargo, y le dijo: “no nos vayas a fallar”, y lo tomó como un compromiso el presidente, como una frase de impulso.
Si la izquierda falla, se le van a la yugular los derechistas, por ello cada paso, cada palabra, cada argumento, debe tener sustento y dejar bienestar social, beneficio colectivo con aroma nacionalista y progresista, porque esto no puede terminar en el 2024. Para que se consolide se requieren, además de éste, dos o tres periodos más, y lo ideal serán los 30 años y que después se trabaje en variantes consolidatorias.
“No les voy a fallar” es un alto compromiso del funcionario para con quien le entrega el puesto y para con el pueblo que es el beneficiario cuando se hacen las cosas bien, es la razón de ser de la política, el punto de partida y el cierre de los servidores públicos, el objetivo del que vive en la justa medianía, con la dignidad de poder sentarse a la mesa y mirar a todos con la frente en alto, y sean hijos, parejas, amigos, que para todos se les puede ver igual; y lo mismo en casa que en la calle, en la oficina, que va bien, que no puede haber reproche ni cargo de conciencia ante actuar honesto, limpio.
No les voy a fallar y no fallar, no como un propósito solamente, sino como una forma de ser, de actuar, de vivir, de sentir, de ser, pensando en el otro, en la empatía y todo en el cariño y la honestidad, para tener el derecho de ser tratado de la misma manera, y no como funcionario extraño al pueblo, ajeno, distante, olvidado o sólo recordado para maldecirle, lo que también se gana, y es lo que conquistan los descastados.
Que nadie salga con embajadas y, de verdad, señores servidores públicos, hagan del “no les voy a fallar” su sentir genuino, no sólo por bien de los que le rodean, sino por el bien propio, por sí y los suyos, y a todos cae bien un comentario positivo; sólo los cínicos se alimentan de la carroña y se les resbala, pero la humanidad en general, ve hacia arriba, no al abismo ni a la desvergüenza.
2.- Al final, el tamaulipeco Jorge Meade Ocaranza ya está nuevamente conectado al sistama -¿alguna vez lo ha dejado?-, y viene al tricolor, a Querétaro. Se debe a la relación que alcanza con Alejandro Morena, con lo que todos ganan, menos los queretanos.
3.- Al final, el Grito del 15 de septiembre reitera la esperanza de que un México mejor, es posible.
4.- ¿De qué tamaño es la incapacidad de la mayoría de los supervisores y jefes de sector a nivel de educación primaria que, sin ellos, se entregarían mejores cuentas?.

